martes, 4 de septiembre de 2007

Santiago...donde los ríos van hacia el Oeste...

Así es . Cuando crucé la cordillera de los Andes, por primera vez en este viaje, noté el maravilloso paisaje de la montaña mendocina. Los cerros salpicados como de azúcar impalpable, las nieves eternas y el Sol radiante en el cielo plenamente despejado, lograban emocionar a quién lo viera.
Yo era uno de ellos, uno más frente a tanta inmensidad de color blanca. Un pequeño punto difuso entre toneladas y toneladas de naturaleza.

Luego, los ríos. Esas vertientes que caían desde la Cordillera hacia el mar. Pero ahora hacia el mar chileno. Por lo tanto era como la sensación de haberme dado vuelta el mundo, ya que para mi la Cordillera siempre estuvo hacia el oeste ,pero ahora está en el este.
Yo salí con la idea de buscar trabajo en Santiago, pero todavía sin nada confirmado. Cuando de pronto apareció Patricio, uno chileno administrador de un bar en Santiago que venía en el asiento de al lado del micro.

Comenzamos a charlar y se generó una cálida relacion de amistad, más allá del trabajo y yo no podía creer que sin haber llegado aún a Santiago, ya me habían ofrecido trabajar con él.

LLegamos a las 4 de la tarde hora de Santiago ( una hora menos que en Argentina) y yo me tenía que ir a Ñuñoa. Casualmente(¿?), ellos también vivían en Ñuñoa y fue toda una aventura tomar el Metro con la mochilota en la espalda, el bolso de mano y una bolsa con otras cosas. Todo esto en pleno horario pico, con camperas en una tarde calurosa, y con cientos de personas que iban de un lado hacia el otro.

Finalmente llegué a destino y luego descansar , ordenarme y empezar a respirar aire de Santiago....salí a caminar.
Pub, bares y restaurantes bohemios se encontraban en plaza Ñuñoa, con aspecto de una ciudad que nunca duerme....

1 comentario:

Unknown dijo...

Ehhh mendocinoooo!!

Bueno, felicitaciones... Cada vez que me los cruzo a los chicos por la facu, insisto en que estás de la nuca jaja pero bueno che... me alegro que las cosas te salgan bien!!

César!
Un abrazo!